Clausuraron El Universal, espacio cultural de Soria 4940. Comuneros y funcionarios debatieron sobre agenda verde en Palermo. Palermo y Villa Crespo son los barrios con más grafitis. El Distrito Arcos continúa cerrado.
Juan Manuel Castro notas y noticias del barrio de Palermo y Aledaños
Clausuraron El Universal
Desde mitad de año el gobierno porteño clausura centros culturales de Palermo y toda la Ciudad. Mientras en la Legislatura se presentó una iniciativa para dar marco legal, los cierres continúan. «No damos más de la bronca y la tristeza», lamentaron en el espacio cultural de Soria 4940.
«Segunda Clausura en una misma semana. Así no se puede. Literalmente, por más que seamos luchadores desde el minuto cero, así no se puede», introdujeron en El Universal una comunicación vía redes sociales este domingo sobre el cierre que sufrieron por parte de inspectores porteños.
«2.30 am: ya casi cerrando, con 20 personas en toda la casa, nos pidieron que estén todos presentes los anotados en el plan de evacuación. La persona que se presentó vino directamente a clausurar, con una actitud totalmente agresiva y pidiendo cosas que no hacían falta (como por ejemplo, exigía tener dos matafuegos en una habitación de 4 x 4). Le explicaba que no era así, pero todo fue en ese calibre. Que la cantidad total de matafuegos en toda la casa no era suficiente, cuando nosotros sabemos que sí lo es», describieron.
«Todo fue en ese calibre de conversación. Hoy no abrimos, mañana tampoco y pasado no lo sabemos. Así no se puede. Trabajan para matar sueños», lamentaron.
«Repetimos. Así no se puede. Gracias a todas las muestras de afecto y perdón a los artistas afectados y al público en general. No damos más de la bronca y la tristeza. Hoy no hay palabras de aliento ni de autobombo para aguantar. No nos salen. Cuesta respirar», concluyeron en Soria 4940.
En la zona de Palermo no es la primera clausura. Vuela el Pez fue de las primeras a mitad de año y hace algunas semanas apenas La Oreja Negra corrió misma suerte.
Comuneros y funcionarios debatieron sobre agenda verde en Palermo

El Presidente de la Junta Comunal 14, Maximiliano Corach, charló sobre gestión descentralizada y residuos en Cnel. Díaz y Arenales con otros funcionarios del Gobierno de la Ciudad.
En el marco de una nueva modalidad de gestión, se organizan encuentros entre vecinos y funcionarios. Así ocurrió en un living de gestión armado en la esquina de la Av. Cnel. Díaz y Arenales, en pleno Palermo.
Allí acudieron el secretario de Gestión Comunal y Atención Ciudadana del Gobierno de la Ciudad, Eduardo Macchiavelli; el subsecretario de Asuntos Públicos, Álvaro González; el presidente de la Junta Comunal 14, Maximiliano Corach; el presidente de la Junta Comunal 2 (Recoleta), Facundo Carrillo; y la comunera de Palermo María Amelia Alonso.
«El día que asumió la actual gestión en la Ciudad se propuso trabajar por la creación de una ´Ciudad Verde´ y desde la comuna de Palermo acompañamos ese proceso. Con gran esfuerzo estamos empezando a ver los primeros cambios porque la ‘agenda verde’ la hacemos con la gente», dijo Corach.
Álvaro González hizo hincapié en la transparencia, destacando que la ciudad de Buenos Aires es vanguardista en acercar el Estado a los vecinos. «Creemos que ser transparentes en nuestras acciones de gobierno es una virtud y por ello implementamos la ley de acceso a la información pública, creamos el catálogo de datos abiertos ‘Buenos Aires Data’, el sistema electrónico de compras y contrataciones, entre otras medidas innovadoras en esta materia», puntualizó.
«La calle es el verdadero termómetro de la política y nada mejor que participar de este tipo de encuentros para escuchar las sugerencias de los vecinos. Es la mejor forma de comprobar que estamos trabajando bien y que seguimos mejorando», señaló Eduardo Macchiavelli.
Facundo Carrillo indicó: «Nos esforzamos para estar cada vez más cerca de los vecinos escuchando sugerencias y debatiendo por el futuro de la Ciudad. Esta acción que hacemos en la calle se hará en las 15 comunas de la Ciudad y es una muestra más de que queremos la cercanía con los vecinos».
Palermo y Villa Crespo son los barrios con más grafitis

Así lo informó la Subsecretaría de Atención ciudadana en base a los reclamos recibidos hechos por vecinos y propietarios.
El barrio de Palermo y sus alrededores, entre ellos Villa Crespo (Comuna 15) se convirtió en un polo artístico donde muchos locales apostaron por embellecer sus fachadas con arte urbano para marcar presencia. El barrio se ha vuelto en el último tiempo una especie de galería a cielo abierto, un paseo peatonal que se complementa con los bares y tiendas, que día a día elijen vecinos y turistas para el esparcimiento y la búsqueda cultural.
Sin embargo, la contracara está en los grafitis y pintadas vandálicas que dañan los frentes de comercios, edificios y demás propiedades.
Obedecen, en su mayoría, a rayones con aerosol, aunque también los marcadores gruesos de cartelería son otra alternativa. En la jerga callejera se les llama Tags y suelen ser el «Nombre artístico» de algún grafitero. A mayor rebusque en la firma, mayor prestigio.
En muchos casos se hacen por la noche, pero debido a la rapidez en que se pueden hacer también los grafiteros hacen intervenciones en los muros a plena luz del sol.
La Ciudad sólo interviene en la limpieza de frentes privados en caso de tratarse de corredores viales con valor histórico y/o cultural o si tienen una leyenda injuriosa o discriminatoria, contó La Nación.
José Corzón, encargado del bar sito en el cruce de avenida Córdoba y Lavalleja contó al matutino que desistió de volver a pintar el frente del local. El hombre contó que el año pasado invirtió $ 3000 para quitar los grafitis que arruinaron el comercio. «A los pocos días ya habían pintado las cortinas negras con un aerosol brillante y cubrieron las paredes, y hasta el mármol, con más garabatos raros», agregó, resignado.
A nivel comunal, Recoleta impulsó iniciativas para prevenir y tapar los grafitis. A nivel Ciudad también hay cuadrillas antigrafitis. Trabajan en la limpieza de frentes de escuelas y hospitales que fueron objeto del vandalismo con inscripciones en aerosol. Sólo en el primer semestre de este año se asearon más de 8000 m2 (unas 64 fachadas de espacios públicos) y se invirtieron $ 1.579.429.
«Es importante diferenciar estas pintadas, que afean o dañan las paredes, de otro tipo de intervenciones, como las de arte urbano o murales que la Ciudad fomenta a través de diversos programas y propuestas», comentó Eduardo Macchiavelli, secretario de Atención Ciudadana del gobierno porteño.
Para la tarea se utiliza una pintura especial que impide la absorción de los materiales con los que se realizan los grafitis. Así, luego es más fácil limpiar la superficie si vuelve a ser vandalizada. Esta especie de impermeabilización es la misma que utiliza Recoleta.
De todas maneras, algunos vecinos no sólo están descontentos con estos dibujos, sino que temen que tras ellos se escondan símbolos que podrían ser usados por la delincuencia para marcar si una casa está abandonada o si sus dueños salieron de vacaciones.
Distrito Arcos continúa cerrado

FECOBA hizo una presentación judicial y se aguarda la resolución de fondo.
El Shopping Distrito Arcos está en los terrenos de la ex-playa de maniobras del Ferrocarril San Martín y de las Bodegas Giol. Desde 2013 está la obra terminada, luego de tres años de obras, pero de puertas cerradas a raíz de una cautelar de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (FECOBA), la cual cuestionó la exactitud del estudio de impacto ambiental que se había presentado con el proyecto.
Distrito Arcos es el primer centro comercial a cielo abierto de la ciudad y una de las últimas iniciativas de la firma IRSA. Su gerente de Relaciones Institucionales, Sergio Dattilo, gerente de Relaciones Institucionales de IRSA, dijo, según Clarín, que están haciendo todo lo pedido por la justicia para poder abrir el shopping lo antes posible, pero con la feria judicial por medio, es posible que los plazos se extiendan todavía un poco más. Otro de los cuestionamientos que tiene este edificio es la posibilidad que perjudique la oferta comercial vigente en la zona de Palermo.
Según la desarrolladora, en Distrito Arcos venderán sólo productos de outlet y que confían que el impacto en la zona «será positivo como fue en el caso el Shopping Abasto y del Alto Palermo en sus respectivos barrios».
En principio, la idea original fue construir un edificio en altura que funcionara como polo gastronómico. El proyecto fue modificando su destino hasta concluir en un centro comercial «Premium outlet». En septiembre de este año, cuando la obra estaba muy avanzada, la construcción fue demorada por la acción judicial de vecinos, comerciantes y legisladores que cuestionaron la documentación presentada para el proyecto. A los pocos días, IRSA compareció ante la justicia y pudo continuar con la obra hasta concluirla en diciembre cuando llegó la noticia de la cautelar de FECOBA.
El emprendimiento lo llevó a cabo Seggiaro Arquitectos y es un signo de los cambios económicos de nuestro país: el origen del predio está vinculado a la producción, luego fue abandonado y ahora fue recuperado por un emprendimiento destinado al consumo. El emplazamiento, entre las avenidas Juan B. Justo y Santa Fe y las calles Godoy Cruz y Paraguay –donde se ubica el acceso principal peatonal– fue en sus inicios la playa de maniobras del ferrocarril y el centro de acopio y distribución de la bodega Giol.
El rescate de la estructura ferroviaria realizada en ladrillo a principios de siglo XX implicó la limpieza de la vegetación que crecía en los muros y el arreglo de las instalaciones posteriores a la edificación que se hicieron ignorando su valor patrimonial. «Nos propusimos conservar el edificio e intervenirlo lo menos posible y con respeto hacia su estética industrial. Aprovechamos los arcos vaciados para hacer entradas vehiculares. Los portones de madera originales fueron conservados y utilizados como entrada a los diferentes locales, en donde dispusimos unas vitrinas externas a modo de vidrieras», detalla Leandro O’ Flaherty, del estudio Seggiaro. Además, se instalaron pérgolas con el mismo radio que las bóvedas interiores fijadas con cuidado de no dañar el edificio histórico. Esta preocupación se mantuvo incluso para las instalaciones comerciales, que fueron diseñadas con el mismo objetivo conservacionista, por lo que tampoco fueron amuradas.
El temor al avance de las inundaciones obligó a definir un dique perimetral de 1.30m de altura. A partir de esta medida se diseñó una plaza y un paseo lineal conformados por un sistema de rampas, escalinatas y senderos entre gigantescos canteros. «El objetivo fue armonizar con la infraestructura y la arquitectura circundante, sintetiza Cora Burgin, del estudio de paisajismo. El equipamiento urbano estuvo a cargo del Estudio Cabeza.
Juan Manuel Castro
