Noticias del Palermo Mío por Juan Castro

El entorno del lago Victoria, el más pequeño de los cuatro lagos del parque Tres de Febrero, alberga a quienes no tienen un lugar para vivir. Estatuas de Plaza Francia y el homenaje ecuestre a Güemes fueron atendidos en el MOMA para reparar daños causados por el vandalismo. Distintos bares históricos de la ciudad han bajado sus persianas.

                                          Juan Manuel Castro Noticias del Palermo Mío

El lago Victoria Ocampo: el «agradable rincón» de los sin techo 

Este miércoles, a propósito de las obras generales en los Lagos de Palermo, el gobierno invitó a los vecinos a recorrer este lugar, casi un lado B del verde palermitano. Sin embargo, esta zona, más allá de las restauraciones, es un sitio que se caracteriza por la gran presencia de gente en situación de calle. Así, incluso, lo atestiguan las fotos promocionadas por Ciudad.

El lago Victoria Ocampo es, según palabras del gobierno de la Ciudad, «un agradable rincón en los bosques de Palermo» por ser de los «lugares más tranquilos del Parque 3 de Febrero, ideal para ir a leer o relajarse a la sombra en este verano».

Es un gran «lado B», ya que está en la vereda opuesta a donde se desarrolla la mayor actividad deportiva y social durante los fines de semana. Está escondido en el monte de la Plaza Sicilia, delimitada por el Jardín Japonés y las avenidas Berro, Del Libertador y Sarmiento. El lago se encuentra al lado de la oficina de la dirección del Parque 3 de Febrero del cual forma parte, sitúa el gobierno.

El texto, publicado este miércoles 11 de febrero, añade: «El Lago Victoria Ocampo es el espejo de agua más antiguo de los bosques de Palermo. Es un sitio tranquilo que se pierde entre los árboles, desconocido por muchos de los vecinos. Por eso, resulta ideal para ir a leer un libro, hojear el diario o simplemente relajarse bajo la sombra de los árboles en estos cálidos días de verano. Ofrece un paisaje calmo y pintoresco, con un kiosco y un puente de principios de siglo».

A pesar de ser el más pequeño de los cuatro lagos, su superficie casi alcanza los 5.000 metros cuadrados. Sus aguas se caracterizan, al igual que el recientemente renovado Lago de Regatas, por la presencia del sábalo, una especie de pez de relativamente gran porte para un lago artificial. Pese a estar muy cerca del Planetario Galileo Galilei, el Lago Victoria Ocampo es, probablemente, el menos visitado de los cuatro lagos de Palermo. Oculto y desconocido para visitantes y turistas, como contrapartida es también el más tranquilo, con una quietud que resulta extraña y atractiva para la Ciudad, exponen desde Ciudad.

Este espejo de agua -un homenaje a la escritora, ensayista e intelectual argentina Victoria Ocampo, que fue además creadora de la revista Sur-, también es un sitio donde, si uno recorre en la semana, fuera de la efervescencia y concurrencia de sábados y domingos, da con la contracara del verde palermitano: un gran número de personas en situación de calle.

Esta quietud que aclara Ciudad es cierta, por lo que muchas personas arriman sus pocas pertenencias hasta el arbolado frondoso para dormir o pasar los días. Es más, es común pasar por la zona y ver restos de carbón o ceniza que quedaron de fogones para cocinar o aplacar el frío en tiempo e invierno. 

A pasos del lago Ocampo está la Casa de la Juventud, de la que hemos hablado en envíos anteriores por su pronta puesta en valor. Esta casona antigua hoy está derruida y ocupada. Es el refugio de varios sin techo, tal como se puede apreciar al recorrer la zona. 

Este punto verde de Palermo no es el único que tiene este gran contraste entre personas que van a los parques a disfrutar del verde y quienes habitan allí por no tener otro sitio a donde ir. Tal es el caso de Parque Las Heras o las inmediaciones ferroviarias que atraviesan los Lagos.

En línea con la nota citada del portal oficial de Ciudad, también cuenta que «miles de porteños disfrutan todos los días del Parque 3 de Febrero, donde realizan actividades físicas y recreativas. Por eso, el Ministerio de Ambiente y Espacio Público del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires realizó diferentes obras para mejorar la experiencia de los visitantes».

Allí se enmarca que «durante la última de renovación se limpiaron las aguas del Lago Victoria Ocampo y, además, se realizó una obra hidráulica para que mejore ante las inundaciones que anteriormente sufría la Plaza Sicilia».

Los trabajos para reparar el desagüe del Lago Victoria Ocampo, que se había desmoronado, se terminaron el año pasado: «Este desagüe es fundamental porque el agua de lluvia hace que el lago rebalse y se inunden los terrenos aledaños. Además, evita el estancamiento del agua y permite su oxigenación, fundamentales para la vida de los peces y otras especies de este lago».

El conducto de desagüe fue reemplazado en su totalidad en el tramo que comunica al lago con el tendido pluvial de la avenida Berro; cuya tarea, a cargo de la Dirección General de Sistemas Pluviales, «evitará las recurrentes inundaciones que sufren el lago y la Plaza Sicilia».

Durante las obras de mantenimiento en Plaza Sicilia, también se colocaron 15 nuevos bancos para que la gente pueda disfrutar de su visita. Además, Se pintó la glorieta y el puente que cruza sobre el lago. Los trabajos más importantes que se realizaron el año pasado en el Parque 3 de Febrero fueron las obras del lago regatas. 
Restauran monumento a Güemes y estatuas de Plaza Francia

Restauran monumentos en Plaza Francia en el MOMA de Palermo

Estatuas de Plaza Francia y el homenaje ecuestre a Güemes fueron atendidos para reparar daños causados por el vandalismo. Los trabajos corrieron por cuenta del Ministerio de Ambiente y Espacio Público y su coordinadora de Monumentos y Obras de Arte, que está en Palermo.

La restauración de Monumentos es un asunto que transcurre en Palermo. En medio de los bosques y lagos, está la sede del MOA -la coordinación Monumentos y Obras de Arte-, que depende de la Dirección General de Espacios Verdes (DGEV) del Ministerio de Ambiente y Espacio Público. 

Uno puede ir de visita por los bosques del barrio y dar, entre el lago Victoria Ocampo y el Jardín Japonés, con una casa antigua y patio enorme. Allí, a través del alambrado perimetral, se pueden ver las estatuas y monumentos en plena restauración.

Allí van a dar todos aquellos homenajes porteños ubicados en la vía pública que requieran trabajos de acondicionamiento y restauración. En algunos casos sólo se trata de acondicionarlos por el paso del tiempo. En otros tantos, se debe a casos de vandalismo. Puede ser por pintadas, robos de partes o daños. 

Cartel de restauración de obra en el MOMA

De este modo, en este proceso de restauración están varias obras de la Plaza Francia, ubicada frente a la plaza Alvear (la comúnmente llamada Francia, frente al cementerio de Recoleta).

Por un lado, quien haya pasado en estos días por allí habrá visto un pedestal gris dedicado a Luis Braile sin su homenajeado. En su lugar había unas cintas amarillas y un cartel aclaratorio: integrantes del MOA se habían llevado la estatua a Palermo para su restauración. 

Del mismo modo, había cintas y notas sobre la escultura central de la plaza: el monumento de la Francia a la Argentina donado en el Centenario patrio (1910). Esta histórica y bella obra de mármol y granito es del francés Émile Peynot. Se inauguró para los cien años de la Junta patria.

Resulta alegórica porque expone motivos de la historia gala y local. Hay escenas de la Revolución Francesa como la Toma de la Bastilla; en cuanto a Argentina, muestra a la Primera Junta de Gobierno del 25 de Mayo de 1810 y el Cruce de los Andes encabezado por José de San Martín. También hay cuatro vértices, pilares del progreso, que simbolizan la Industria, las Artes, la Agricultura y la Ciencia. 

En cuanto al monumento ecuestre al militar Martín Güemes, líder de la «guerra gaucha», ubicado en el parque San Benito, en la intersección de la avenida Figueroa Alcorta y La Pampa, según atestiguó Ciudad, se le reemplazaron diferentes piezas que habían sido robadas producto del vandalismo contra la escultura.

Los trabajos permitieron que la escultura recupere las piezas faltantes que habían sido robadas en 2012. Se trata de una de las riendas, un estribo, las espuelas y el sable que formaban parte de la escultura del prócer montado a caballo. El monumento está hecho en bronce y ubicado sobre una elevada base piramidal de piedra, a metros de la subida a la avenida Cantilo, sobre Figueroa Alcorta.

Al igual que en Plaza Francia, la restauración de la estatua estuvo a cargo de la Dirección General de Espacios Verdes y, según datos oficiales, costó 50 mil pesos. Las piezas faltantes fueron reproducidas, también en bronce, por la coordinación Monumentos y Obras de Arte, dependiente del la DGEV, y se utilizó una grúa de 30 metros para volver a colocarlas.

Este monumento es un obsequio realizado por el Gobierno de la Ciudad de Salta a la Municipalidad de Buenos Aires en 1981, repasó la administración porteña. Se trata de una réplica del monumento a Güemes que se encuentra en la base del cerro San Bernardo, en la provincia de Salta. El original fue realizado en 1931 por Víctor Gariño, mientras que la réplica que se encuentra en la ciudad de Buenos Aires fue obra de Ermando Bucci.

En 1998, el Gobierno porteño instaló rejas alrededor del monumento para evitar posibles actos de vandalismo y también para impedir que las personas trepen por su base de piedra, a menudo utilizada como palestra para 

El último café: bajan las persianas en bares históricos 

Caffe Tabbac cerró sus puertas

En la esquina de Coronel Díaz y Libertador el Caffe Tabac brilló entre los 70 y 80 por ser un reducto de bohemia y jet set. 

Ahora con sus puertas cerradas se cruzan todo tipo de versiones. Peor suerte tuvieron el Bar Yrupe y la pista de hielo My Way, que ya dicen adiós a su barriada. 

En Palermo y alrededores esta semana se dio cuenta de bajas importantes para la historia y la tradición de los vecinos. 

En el límite con Barrio Parque, Caffe Tabac se alzó como un café típico de Avenida del Libertador. Cuentan sus habitúes que entre los años setenta y ochenta reunió en sus mesas a buena parte de los artistas y la farándula local. «Tabac era emblemática en Buenos Aires», definió a Infobae la actriz Graciela Borges, por caso. 

Lo cierto es que en estos momentos está cercada por cartelones y lleva un aviso de obra que data de diciembre del año pasado. 

Los vecinos y trabajadores de la zona no saben a ciencia cierta qué ocurrirá, pero los rumores abundan. Desde un cambio de firma, una simple restauración hasta el fin de una época en esta esquina de Palermo.

Bar Yrupe otro bar que desaparece

Peor suerte ha corrido el Bar Yrupé de la calle Neuquén y Acoyte, que tras 45 años de vida dice adiós a la barriada de Caballito. «Todo comenzó en 1969 con José, Ernesto y Jorge, al frente de ésta casa que cobijo a tanto amigos, lugar de encuentro de muchos vecinos, que nos reuníamos ahí como en nuestra casa, donde la política, lo cotidiano, familiar y el fútbol eran los temas diarios, lugar amigable donde todos nos íbamos con una sonrisa», contaron en la Asociación Civil del Parque Centenario.

«El año pasado se colocó una placa en reconocimiento a la familia que trajo a la Virgen de la Misericordia a nuestro barrio en épocas de la fiebre amarilla. A éstos tres Señores que tantos recuerdos nos han dejado nuestro reconocimiento por su don de gente, por tantos años que mantuvieron éste lugar en Caballito, Hoy sentimos una gran pena, pero siempre que pasemos por esa esquina nos asomará el recuerdo del «Bar Yrupé»», sumaron los vecinos.

My Way, pista de patinaje sobre hielo, uno más que bajó la persiana

Otro sitio que también se despide para siempre es el local My Way, luego de 27 años sobre Cabildo al 100, con influencia y habitúes en los barrios de Palermo y Belgrano. «Gracias por la confianza, por la fidelidad», reza un cartel ubicado en el frente de esta pista de hielo tan destacada en los años ochenta.

«Gracias por compartir 27 años de trabajo y esfuerzo. Solo podemos decir gracias por hacer de My Way un lugar emblemático de Buenos Aires», suma el texto escrito en una pizarra.

«Nos vamos pero los llevaremos siempre en nuestro corazón», cierra la despedida del local donde varias generaciones disfrutar del patinaje sobre hielo y buenas charlas de bar.

Juan Manuel Castro