Alumnos de la Escuela Técnica León XIII del barrio de Palermo, crearon a REMI, el robot que acompaña y regula las emociones de los niños. Los estudiantes diseñaron un prototipo con inteligencia artificial que ayuda a detectar y mejorar el estado de ánimo de los chicos para potenciar su aprendizaje.
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La educación técnica de la Ciudad continúa destacándose gracias al talento y la creatividad de sus estudiantes. Un equipo de alumnos de 6.º año de la Escuela Técnica León XIII, ubicada en el barrio de Palermo, desarrolló REMI (Robot Emocional de Motivación Inteligente), un dispositivo innovador pensado para asistir a los niños en la gestión de sus emociones dentro y fuera del aula.
Este desarrollo, que combina robótica, programación y psicología, nació con un objetivo claro: utilizar la tecnología como un puente para el bienestar integral. Los jóvenes creadores identificaron que el rendimiento escolar está directamente ligado al estado anímico y diseñaron una solución tecnológica capaz de interpretar gestos y tonos de voz mediante Inteligencia Artificial.
¿Cómo funciona REMI?
El robot no solo acompaña, sino que interactúa activamente con el usuario. Gracias a sus sensores avanzados, puede identificar si un niño atraviesa un momento de estrés, enojo o frustración. Ante estas señales, REMI activa protocolos de bienestar como estímulos sensoriales a través del uso de luces y sonidos relajantes y la emisión de fragancias suaves para calmar el ambiente. También realiza recomendaciones saludables sugiriendo realizar pausas activas, beber agua o salir a caminar para recuperar la calma y retomar las tareas escolares con mejor predisposición.
El impacto social y tecnológico de REMI le valió al equipo el primer puesto en el concurso «Biocreadores», organizado por el Instituto Universitario para el Desarrollo Productivo y Tecnológico (IUDPT). Este galardón destaca la capacidad de los estudiantes porteños para aplicar los conocimientos técnicos adquiridos en la escuela secundaria en la resolución de problemáticas reales y humanas.
Desde el Ministerio de Educación celebramos iniciativas como esta, que demuestran que en las aulas de la Ciudad no solo se enseña tecnología, sino también empatía y compromiso con el futuro que se enmarcan en la política prioritaria de Bienestar socioemocional del Plan Buenos Aires Aprende.

