¿Sabías que en el barrio de Palermo hay tres objetos más antiguos que la Tierra?

¿Sabías que en el barrio de Palermo hay tres objetos más antiguos que la Tierra?
En Palermo podés tocar el corazón de una estrella. Literalmente: en la explanada del Planetario Galileo Galilei, a la vista de todos pero conocidos por pocos, se encuentran los meteoritos de ‘Campo del Cielo’. Estas piezas metálicas de miles de kilos guardan secretos que mezclan la ciencia espacial con antiguas leyendas indígenas sobre gotas de sudor del Sol.

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En la explanada del Planetario Galileo Galilei hay tres meteoritos reales que cayeron en territorio argentino (en Campo del Cielo) hace miles de años. ¡La gente camina junto a ellos todos los días sin saber que son rocas espaciales auténticas!

Es fascinante porque esos meteoritos no son solo rocas, sino piezas de un evento cósmico masivo que ocurrió hace miles de años en lo que hoy es Argentina.

La lluvia de fuego de «Campo del Cielo»

Todos los meteoritos que ves en la explanada del planetario, provienen de una región llamada Campo del Cielo, situada en el límite entre las provincias de Chaco y Santiago del Estero. 

  • ¿Cuándo cayeron? Los meteoritos de Campo del Cielo son increíblemente antiguos, ya que son fragmentos de un asteroide que impactó hace aproximadamente 4,000 a 5,000 años.

  • ¿Qué pasó? Un asteroide de unas 800 toneladas entró en la atmósfera terrestre y, debido a la fricción y el calor, estalló y se fragmentó en miles de pedazos que cayeron como una «lluvia de fuego» sobre una zona de 1.300 kilómetros cuadrados. Los meteoritos de Campo del Cielo son increíblemente antiguos, porque su origen es aún más profundo, pues se formaron al inicio del Sistema Solar, hace unos 4.500 millones de años, siendo materia más vieja que nuestro propio planeta. 

Las piezas en el Planetario

La Perdida – 1.530 kg

Proviene de Campo del Cielo. Allí, a 12,5 km al Sur de Gancedo, se encuentra el Cráter La Perdida. Su nombre es casi poético. Fue hallado originalmente en 1965, pero debido a la inmensidad del monte chaqueño, su ubicación exacta se perdió durante años hasta que fue relocalizado. Es el más emblemático de la explanada, más cerca de la entrada principal, es la pieza que la mayoría de la gente toca al entrar al Planetario y el favorito para las fotos.

Meteorito La Perdida, Planetario Galileo Galilei

El Taco – 2.000 kg

Se encontró en la región de Campo del Cielo. Es el «científico» del grupo. Fue llevado a Estados Unidos en los años 60 para ser estudiado por la NASA. Allí lo cortaron con una sierra de diamante (un proceso que llevó meses) para ver su interior. Una mitad quedó en el Smithsonian de Washington y la otra volvió a Buenos Aires para que la podamos ver hoy. 

Meteorito El Taco, Planetario Galileo Galilei

El Tonocoté – 850 kg

Se encontró en la región de Campo del Cielo. Aunque es el más liviano de los tres grandes, su nombre es un homenaje fundamental a la etnia Tonocoté, que habitaba la región de la caída. Representa la conexión directa entre la astronomía moderna y los pueblos originarios que convivieron con estos «fierros caídos del cielo».

Meteorito El Tonocoté, Planetario Galileo Galilei

¿De qué están hechos? (Y por qué puedes tocarlos)

A diferencia de las piedras comunes, estos son meteoritos metálicos (sideritos).

  • Están compuestos casi totalmente por una aleación de Hierro y Níquel

  • Son increíblemente densos y pesados para su tamaño. Al ser metálicos, han resistido el paso de milenios sin desintegrarse. Al tocarlos, estás tocando material que tiene unos 4.500 millones de años, es decir, ¡son tan antiguos como el mismo Sistema Solar!


Mitos y Leyendas

Los pueblos originarios de la zona (como los Qom y Mocovíes) consideraban estos meteoritos como «gotas de sudor del Sol» o trozos de la Luna que habían caído a la Tierra. Para ellos, el lugar era sagrado. Es por esto, que te alentamos a que la próxima vez que vayas al Planetario, no solo te saques una foto, sino a que apoyes la mano sobre el metal frío de «La Perdida» y pienses que esa pieza viajó millones de kilómetros por el vacío del espacio antes de aterrizar en el Chaco.


El sudor del Sol: La leyenda detrás del hierro

Para los pueblos originarios de la región de Campo del Cielo, como los Mocovíes, estos fragmentos no eran simples piedras caídas del cielo. Según sus creencias, el Sol era un ser poderoso que, en momentos de gran esfuerzo o danza celestial, desprendía gotas de sudor que se solidificaban al caer a la Tierra.

Otras versiones cuentan que eran trozos de un «Árbol Sagrado» que unía el mundo terrenal con el cosmos, y que al romperse, sembró el suelo de hierro brillante.

Caminar hoy por la explanada del Planetario y ver a los niños jugar alrededor de estos meteoritos es, en realidad, estar frente a un santuario antiguo.

Al tocar el frío metal de «La Perdida», no solo estás haciendo contacto con una aleación de hierro y níquel de hace 4.500 millones de años; estás tocando el mito de una cultura que, mucho antes que los telescopios, ya miraba al cielo con asombro y respeto, llamando a esos restos «regalos de la luz».


¿Cómo llegar y vivir la experiencia?

La próxima vez que camines por Palermo, no pases de largo. Estos tres viajeros interestelares te esperan en la explanada del Planetario Galileo Galilei, en la intersección de Av. Sarmiento y Belisario Roldán.

La entrada al sector de los meteoritos es libre y gratuita, lo que lo convierte en el plan perfecto para un fin de semana diferente.

No te vayas sin cumplir con el rito: apoyá tu mano sobre la superficie de «La Perdida», sentí el frío de su metal y recordá que estás tocando una pieza que surcó el vacío del cosmos antes de que existieran las pirámides de Egipto. Es, sin dudas, uno de los rincones más antiguos y fascinantes de toda la Ciudad de Buenos Aires.


Imagen creada con IA

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