En pocos días se inicia el festival de San Sebastián que vuelve a confirmar, una vez más, el lugar destacado que otorga a nuestras producciones cinematográficas. Variada oferta de películas, en las distintas secciones, figuras reconocidas del ambiente cinematográfico nacional y la imagen de uno de nuestros actores más renombrados en el afiche del Festival número 74 que comienza el 18 de septiembre.
Faltan pocos días para el Festival de San Sebastián y se vuelve a confirmar una vez más, el lugar de valioso reconocimiento que recibe el cine argentino, más allá de nuestras fronteras. El escenario, en ese sentido, es más que prometedor.
Los responsables artísticos de esta muestra han programado películas argentinas que elevan el valor artístico de cada una de las elegidas
El gran protagonista de este año será el estreno mundial de Glaxo, la nueva película de Benjamín Naishtat (Puan, Rojo, Historia del miedo), que ya se vislumbra como el largometraje argentino de ficción que más interés empieza a generar en el exterior.
Basada en una novela de Hernán Ronsino, Glaxo se anuncia como un cruce entre tragedias personales, ambientada en un tramo histórico del siglo XX en nuestro país. La acción transcurre en 1957, en la ciudad bonaerense de Chivilcoy, cuando una traición hace estallar un conflicto entre amigos. Lali Espósito, Esteban Lamothe, Marcelo Subiotto, Esteban Bigliardi y Alan Sabbagh se cuentan entre sus intérpretes
Además de Glaxo, Naishtat llegará a San Sebastián con un segundo título, en este caso dirigido (como ocurrió en el caso de Puan) junto a María Alché. Es el estreno mundial del documental Pedro en el país, que inaugurará la sección Zabaltegi-Tabakalera. La película es una investigación testimonial de la vida de Pedro Catella, hijo biológico de Alicia Eguren y adoptivo de John William Cooke, dos conocidos militantes políticos del peronismo revolucionario en los años 60, y el relato de su participación en distintos episodios revolucionarios a lo largo de América Latina.
También forma parte de la sección oficial una versión reducida en formato de largometraje de Mis muertos tristes, coproducción argentino-chilena dirigida por el cineasta Pablo Larraín. Basada en el cuento del mismo nombre de Mariana Enríquez, la trama incluye a una médica jubilada con poderes para ver a los muertos, varias muertes violentas en un rincón del conurbano bonaerense y la llegada de un personaje revelador. Mercedes Morán y Dolores Fonzi son las protagonistas de esta historia que de forma completa (miniserie de cuatro episodios) se estrenará en Netflix a fines de septiembre.
En la misma sección paralela Tabakalera de San Sebastián, se verán las películas de Aparicio y Lamelas-Masllorens después de su paso por Venecia. Además, fue seleccionado allí Cine vivo, la nueva creación de Albertina Carri (coproducida con Chile y España), que se propone a la vez como un cortometraje, un libro y una performance surgida de la mezcla entre distintas disciplinas.
En la sección Horizontes Latinos se proyectarán otros dos títulos: La ilusión de un verano sin fin y El tren fluvial. La primera, ganadora de un premio este año en Locarno, y ópera prima de la fotógrafa Alessandra Sanguinetti, es un documental que recorre la amistad, a lo largo del tiempo, de dos vecinas de la propia realizadora.
Por su parte, El tren fluvial fue dirigida por Lorenzo Ferro y Lucas Vignale. La película, exhibida en el Festival de Berlín, cuenta la vida de un chico del interior que baila malambo y sueña con llegar a Buenos Aires después de un viaje en tren.
Está protagonizada por Milo Barria, un chico de 9 años que sostiene la película con mucha naturalidad y que recibió muy buena aceptación de la crítica internacional.
Y un último dato, no por ello menos importante. La atención que se le dedica al cine argentino desde la muestra del País Vasco se confirma todavía más, porque este año, en el final de la gestión de su actual director, José Luis Rebordinos, el afiche oficial de la muestra (la número 74 en su historia) lleva la imagen de Ricardo Darín.
Nueve años después de recibir allí el Premio Donostia a la trayectoria, Darín regresará a San Sebastián para acompañar el estreno mundial, fuera de competencia, de Lo dejamos acá, que protagoniza junto a Diego Peretti. Es el primer largometraje de Darín desde Argentina 1985 y marca a la vez, su regreso a España, donde disfruta desde hace años del reconocimiento unánime del público a través de sus películas y presentaciones teatrales.
Lo dejamos acá, es una producción de Netflix junto a Kenya Films (la productora de los Darín, Ricardo y Chino, en compañía de Federico Posternak), que tiene como protagonistas a un heterodoxo psicoanalista y a un escritor con bloqueo creativo que cuestiona los métodos del terapeuta.
Doble reconocimiento para Ricardo Darín entonces, y amplia oferta del cine nacional, en las distintas secciones, lo que refleja el importante apoyo del Festival Iberoamericano a nuestro país.
por Virginia Saidón para Palermo Mío
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