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La bola negra: una película algo excesiva, pero capaz de mantener el interés hasta el final en San Sebastián

La bola negra: una película algo excesiva, pero capaz de mantener el interés hasta el final
A partir de las páginas conservadas de una obra inacabada de Lorca, los directores construyen una película que atraviesa distintas épocas y enlaza las vidas de varios personajes.

 

Si hubiera que definir La bola negra con pocas palabras, bastarían tres: ausencia, desesperanza y pérdida.

En la película confluyen varios acontecimientos: la desaparición de Federico García Lorca y de su obra inconclusa, la pérdida del texto teatral que da título al filme y, en un segundo plano, los horrores de la guerra y los desencuentros amorosos.

La película no pretende ser una biografía de Lorca, sino una ficción que toma su figura como punto de partida para explorar el recorrido de una historia cuando el paso del tiempo lo ha transformado casi todo. El resultado es una propuesta ambiciosa y visualmente potente, aunque su estructura narrativa y su despliegue formal caen por momentos en la solemnidad y la ampulosidad. Aun así, plantea una pregunta interesante: ¿qué ocurre cuando una figura icónica como Lorca se recupera desde las categorías y los deseos del presente?

La narración se articula en tres épocas que dialogan entre sí con fluidez: la España republicana de 1932, la Guerra Civil en 1937 y la España contemporánea de 2017. Los directores construyen ante el espectador un rompecabezas cuyos elementos van encajando hasta la resolución final.

El principal problema de la película es su tendencia al exceso. Da la impresión de que los directores no quisieron renunciar a ninguna de sus ideas ni a ninguno de sus recursos. El filme superpone distintos registros: por momentos es un melodrama; por otros, un musical o una tragedia amorosa atravesada por la guerra. Esa mezcla forma parte de su identidad, pero también constituye su mayor debilidad.

Con todo, algunos momentos especialmente logrados aportan autenticidad al conjunto, como la historia de amor entre el republicano amante de Lorca y el soldado franquista que lo custodia. Miguel Bernardeau y Guitarricadelafuente están a la altura de sus personajes.

En el plano visual, La bola negra se apoya en una estética luminosa y de colores intensos, que se mantiene tanto en las escenas contemporáneas como en las ambientadas en el pasado. Esta elección contrasta con la dureza de los acontecimientos narrados y evita que la reconstrucción histórica quede atrapada en una atmósfera sombría. Solo un breve segmento recurre al blanco y negro, como una ruptura deliberada dentro del conjunto. El cambio funciona como una forma de marcar un momento de mayor introspección, en el que la memoria y la ausencia adquieren un peso especial.

La duración es otro de los problemas recurrentes. La bola negra se alarga en algunos tramos y contiene secuencias más ilustrativas que dramáticamente necesarias.

Con todo, su resonancia emocional y política resulta difícil de ignorar. Los Javis sugieren, con su película, que innumerables historias de amor corren el riesgo de quedar enterradas antes de poder florecer.

Elenco: Guitarricadelafuente, Miguel Bernardeau, Carlos González, Milos Quifes, Lola Dueñas, Penélope Cruz, Glenn Close, Julio Torres.

Directores: Javier Ambrossi, Javier Calvo.


por Virginia Saidón para Palermo Mío
todas sus notas en https://www.palermomio.com.ar/virginiasaidon/

Lucía Cancinos – Social Media Manager | Content Creator


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