Un juez porteño dispuso la clausura preventiva de la bóveda que el Gobierno de la Ciudad había puesto a licitación para instalar una tienda de recuerdos, un local gastronómico y recorridos de turismo nocturno. La medida se tomó tras una inspección ocular pedida por herederos de la familia Girado, que reclama la titularidad del espacio y denuncia irregularidades en su estado actual.
La Justicia porteña ordenó la clausura preventiva y temporaria de la bóveda del Cementerio de la Recoleta que el Gobierno de la Ciudad había licitado para instalar un gift shop, un espacio gastronómico y un servicio de turismo nocturno. La medida fue dispuesta por el juez Roberto Gallardo, titular del Juzgado N° 6 en lo Contencioso Administrativo y Tributario, luego de una inspección ocular urgente ordenada a partir de un recurso de amparo presentado por los herederos Lucía, Pablo y María Girado.
Se trata de la misma bóveda que la Ciudad había incluido en la Licitación Pública de etapa única N° 10002-1251-LPU26, oficializada mediante la Disposición N° 278/DGCOYP/26 y publicada en el Boletín Oficial porteño. El espacio, ubicado en la Sección 17, Tablón 201, Sepulturas 1 a 12 del cementerio (Comuna 2), tiene 24,55 m² cubiertos y un canon base mensual de $1.600.000, para una concesión de cinco años. La apertura de ofertas estaba prevista para el 09/09/2026.
La familia Girado, que tiene la concesión de la bóveda desde fines del siglo XIX, sostiene que nunca fue notificada de la restitución del espacio al Gobierno porteño y que en el lugar continúan sepultados varios de sus integrantes. Durante la inspección ocular, en la que participaron los herederos junto a funcionarios y abogados de la Procuración General, Pablo Girado denunció que el estado de la bóveda difería drásticamente del observado en una visita realizada apenas una semana antes, con faltantes de cajones y ataúdes destruidos en el piso. Desde la administración del cementerio atribuyeron los daños al paso del tiempo.
El Gobierno de la Ciudad, por su parte, sostiene que los 30 titulares registrados fueron notificados mediante carta documento —incluido un segundo envío para que retiraran los féretros— y que hasta el momento nadie se presentó a reclamarlos.
Tras la inspección, el magistrado dispuso colocar fajas de clausura en los accesos a la bóveda para impedir el ingreso hasta una nueva orden judicial. La Asociación de Amigos del Cementerio de la Recoleta también cuestionó el proyecto por considerarlo incompatible con el carácter patrimonial del predio y propuso destinar el espacio a un centro de información y difusión cultural. La bóveda se encuentra además dentro del Área de Protección Histórica APH14 «Ámbito Recoleta», y en la Legislatura porteña hay dos proyectos que analizan el impacto de este tipo de concesiones sobre el patrimonio del cementerio.
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