
La Ciudad terminó la reparación de la red pluvial de la avenida Dorrego, entre Figueroa Alcorta y Del Libertador, con 293 metros de conductos nuevos. Es una de las 29 obras que el Gobierno porteño lleva adelante este año para enfrentar las lluvias intensas que se esperan por el fenómeno climático.
La Ciudad finalizó la reparación de la red pluvial sobre la avenida Dorrego, entre Figueroa Alcorta y Del Libertador, en el barrio de Palermo. La obra busca mejorar el escurrimiento del agua en uno de los corredores más transitados del norte porteño de cara a las lluvias intensas que se esperan en los próximos meses por el fenómeno del «Súper Niño«.
«Trabajamos todos los días para mejorar el sistema pluvial y que el agua drene con mayor facilidad. Estamos haciendo las obras necesarias para enfrentar de la mejor manera los desafíos climáticos cada vez más complejos como el Súper Niño«, afirmó el ministro de Espacio Público porteño, Ignacio Baistrocchi.
Los trabajos comenzaron en abril, tras un diagnóstico técnico que detectó obstrucciones en los conductos existentes. La intervención consistió en el reemplazo de los conductos afectados y en la readecuación de las cámaras para facilitar el mantenimiento futuro. En total se sumaron 293 metros lineales de conductos nuevos —equivalentes a casi tres cuadras—, se readecuaron dos módulos de sumidero y se incorporaron seis bocas de registro.
Un plan de 29 obras en toda la Ciudad
La intervención en Dorrego forma parte de un plan de 29 obras pluviales previstas para este año. Del total, 20 son de mayor escala —13 ya terminadas, 2 próximas a finalizar y 5 programadas—, a las que se suman 6 obras de limpieza y desobstrucción y 3 obras integrales (una finalizada y dos próximas a completarse).
En ese marco, la Ciudad avanza además con la limpieza del arroyo Cildañez, del que se extraerán más de 37.000 m³ de sedimento para recuperar su capacidad de escurrimiento.
Un plan frente al «Súper Niño»
El Servicio Meteorológico Nacional estima que el fenómeno del «Súper Niño» será fuerte entre septiembre y octubre, con lluvias por encima de lo normal y acumulaciones de agua en períodos cortos. Frente a ese escenario, el Gobierno porteño puso en marcha un dispositivo de monitoreo en las 15 comunas sobre 177 puntos de riesgo —83 fijos y 94 dinámicos—, coordinado desde el Centro de Operaciones de Emergencias de Defensa Civil.
Desde el inicio de la gestión de Jorge Macri se ejecutaron más de 60 obras de ampliación, reparación y limpieza de la red pluvial, con más de 13.000 metros de conductos nuevos. Entre ellas se completaron los túneles aliviadores Crisólogo Larralde y Ciudad de la Paz —que mejoran el drenaje en Parque Saavedra y avenida Cabildo— y se amplió el reservorio del Parque Sarmiento, con capacidad equivalente a 100 piletas olímpicas.
Palermo y su historia con el agua
El barrio de Palermo tiene una relación de larga data con las inundaciones. Buena parte de su trazado, junto con Villa Crespo y otros barrios linderos, se asienta sobre la cuenca del arroyo Maldonado, entubado bajo la avenida Juan B. Justo en un conducto de hormigón armado construido en 1939. Durante décadas, cada lluvia intensa generaba desbordes que afectaban a cientos de miles de vecinos de la zona.
La situación cambió de manera significativa con la construcción de los túneles aliviadores del Maldonado, uno corto habilitado en 2011 y otro más largo completado al año siguiente, considerada en su momento la obra hídrica más importante de la Ciudad en 70 años. Desde entonces, barrios como Palermo y Villa Crespo, antes entre los más castigados por los anegamientos, redujeron sensiblemente el impacto de las tormentas.
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