Plaza Haití, en el barrio de Palermo, es hoy uno de los centros de entrenamiento de la Selección Argentina de Skate. Forma parte de una red de casi veinte skateparks públicos, gratuitos y con iluminación que la Ciudad de Buenos Aires expandió en los últimos años, transformando la práctica del patinaje en un fenómeno que abarca todas las edades.
Plaza Haití, en el corazón de Palermo, combina un bowl clásico con una sección nueva de street más técnica y funciona hoy como uno de los centros de entrenamiento de la Selección Argentina de Skate. No es un caso aislado: la Ciudad cuenta actualmente con casi una veintena de skateparks distribuidos en distintas comunas, y la expansión de esos espacios está generando una comunidad que va mucho más allá del estereotipo del adolescente con tabla.
La red incluye espacios en Puerto Madero, Parque Centenario, Parque Alberdi, Velódromo, Saint Tropez, Parque de las Américas, Plaza Casa Cuna, Plaza Paseo del Riachuelo y Villa Luro, entre otros. Todos son de acceso libre, tienen iluminación y permanecen abiertos la mayor parte del día.
El más grande y el más nuevo
El Polo Joven de Villa Luro, ubicado bajo la autopista Perito Moreno entre la avenida Rivadavia y las calles Cervantes y Calderón de la Barca, es el skatepark más grande de la Ciudad con más de 3.500 metros cuadrados y el primero público techado. Funciona las 24 horas e integra sectores de bowl, street y skate adaptado para personas con movilidad reducida, además de áreas gastronómicas, mesas y luminarias.
«Villa Luro es un parque muy nuevo y muy diferente a lo que hay en el mundo. Quedó increíble y además está cubierto. Estamos muy contentos porque nuestro deporte está creciendo muchísimo y cada vez tenemos más skateparks para practicar», afirma Jorge Ladas Amarilla, referente histórico de la disciplina y actual entrenador de la Selección Argentina de Skate. Ladas lleva toda una vida sobre la tabla: fue siete veces campeón argentino, campeón sudamericano y participó en seis mundiales. Hoy entrena con la selección en pistas como Haití, Pachá (Saint Tropez), Villa Luro y Avellaneda.
Palermo y el río
Plaza Haití tiene rampas y obstáculos de distintos niveles, y la incorporación del sector de street técnico la convirtió en un punto de referencia para deportistas de alto rendimiento. Serafín Zurueta, integrante de la Selección, lo resume con claridad: «Los skateparks son el semillero donde muchos chicos aprenden a andar. Yo empecé en la pista de Juramento, donde aprendí a desarrollarme. Tener lugares así permite que cualquier chico o adulto pueda probar y crecer dentro del deporte.«
A poca distancia, el histórico Pachá de Costanera Norte sigue siendo uno de los favoritos de la escena por la variedad de sus obstáculos y la ubicación frente al río. Cuenta con bowl abierto, spine, sectores street y desniveles que habilitan distintos estilos de deslizamiento.
Más mujeres, más edades
La escena dejó de estar dominada exclusivamente por varones jóvenes. Bárbara Arganaraz, referente del roller skating y ganadora del premio a Patinadora del Año en 2023, es uno de los testimonios más visibles de ese cambio. Con más de 119.000 seguidores en redes sociales, empezó con patín artístico a los cinco años y más tarde se volcó al quad skating en skateparks y en calle. Hoy compite internacionalmente. «Con el paso de los años aumentó muchísimo la cantidad de mujeres practicando deportes extremos. Para mí las pistas fueron el detonante para aprender todo lo que sé hoy. Tener espacios así es fundamental para crecer, entrenar y soñar en grande«, señala. Y agrega, sobre el vínculo con las pistas porteñas: «Ahí están mis raíces, mis amigas y la parte más genuina de este camino.»
El fenómeno también se nota entre los adultos. Cristian tiene 52 años y patina entre cuatro y cinco veces por semana. «Esto genera comunidad. Ves desde chicos con sus padres hasta adultos como nosotros que nos juntamos a patinar a cualquier hora. Que haya más skateparks en distintos barrios es excelente porque saca a los chicos de la calle y crea espacios de encuentro«, dice desde Plaza Haití.
Desde la Secretaría de Gobierno y Vínculo Ciudadano de la Ciudad coinciden con esa lectura: «Además del crecimiento deportivo, las pistas revitalizan sectores urbanos donde antes había poca circulación; debajo de autopistas o en espacios antes vacíos, hoy aparecen parques activos durante gran parte del día.«

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