Desde el 13 de abril rige en Buenos Aires la suspensión de las tareas de poda general del arbolado público. La medida, que se repite cada año con fecha variable, apunta a proteger el proceso natural por el que los árboles acumulan reservas antes del invierno.
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires dispuso el inicio de la veda de poda otoñal 2026 a partir del 13 de abril. La medida, comunicada oficialmente por la Dirección General de Espacios Verdes y Arbolado a las quince comunas porteñas, suspende las tareas de poda general y mantenimiento correctivo del arbolado público hasta nuevo aviso.
Qué es la veda y por qué existe
La resolución fue emitida en atención al estado fenológico actual, caracterizado por el descenso de temperaturas y la aparición de los primeros indicios de senescencia foliar —el momento en que el follaje comienza a perder su color verde habitual, previo a su caída—, señal de entrada al período de reposo vegetativo del arbolado en general (Comunicado del 01/04/2026).
En términos simples: en otoño, los árboles de hoja caduca —mayoría en el arbolado porteño— transfieren los nutrientes acumulados en sus hojas hacia ramas, tronco y raíces. Esas reservas son las que les permitirán brotar en primavera. Si se poda durante ese proceso, se interrumpe la movilización de nutrientes y el árbol llega al invierno debilitado.
Según especialistas del INTA, el otoño-invierno es el momento ideal para intervenir los árboles precisamente porque el metabolismo se enlentece, las reservas de alimento son altas —lo que favorece la cicatrización—, la savia circula lentamente y la corteza es más dura, lo que evita desgarres.
Qué pasa cuando se poda en el momento equivocado
Una de las quejas más frecuentes de los vecinos porteños ha sido, históricamente, ver cuadrillas podando en cualquier época del año. Lo que no siempre se conoce son las consecuencias concretas de esa práctica.
Los árboles no cicatrizan las heridas como lo hacen los animales. Tras una poda inoportuna, los hongos pueden comenzar a invadir la madera y provocar su pudrición. Además, si se les quita la copa, el árbol centra sus esfuerzos en regenerarla para restituir su capacidad fotosintética, lo que lo debilita frente a ataques externos en primavera y reduce su longevidad.
Las heridas abiertas durante una poda mal programada también pueden aumentar la colonización de la madera por hongos y generar reacciones internas que consumen la energía que el árbol necesita para sobrevivir al invierno.
Qué incluye y qué excluye la veda
La veda abarca la totalidad de los ejemplares que conforman el arbolado público, tanto el de las calles como el de espacios verdes. Quedan excluidas, como excepción, las intervenciones necesarias por cuestiones de seguridad o riesgo inmediato, así como el despeje de luminarias y de cámaras de seguridad.
Las comunas, además, tienen potestad para adelantar el inicio de la veda en sus jurisdicciones si el estado de su patrimonio arbóreo así lo requiere.
Cuándo termina y qué sigue
La fecha de levantamiento de la veda no está fijada de antemano: depende del seguimiento del estado de los árboles y de las variables climáticas de la temporada. Una vez levantada, comienza la poda de invierno o de reposo —la más recomendada por los especialistas—, seguida luego del período de plantaciones, cuando las temperaturas son favorables para incorporar nuevos ejemplares.
Cómo hacer un reclamo
Si un árbol en la vía pública presenta ramas peligrosas o requiere intervención de emergencia, los vecinos pueden solicitarlo a través de la aplicación BA Colaborativa o mediante la web de Gestión Colaborativa del Gobierno de la Ciudad.
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